El universo es infinito y está surcado por miles y miles de sistemas solares. Por afirmarlo plenamente convencido, sin resignarse a una retractación que le hubiera salvado la vida, al sacerdote dominico Giordano Bruno lo quemaron en la hoguera. Fue el 17 de febrero de 1600, hace exactamente 413 años. Cuando el tribunal de la Santa Inquisición dictó la pena, Bruno lanzó su célebre "tembláis más vosotros al anunciar esta sentencia que yo al recibirla". Sospechosamente, la mayoría de las actas del proceso desaparecieron.

Cuatro siglos más tarde, ¿no seguimos condenando a quienes piensan diferente? Tal vez no a la muerte; sí a otra clase de castigos sociales. Qué poco aprende el mundo.